lunes, 11 de febrero de 2013

Versándote

Bésame como si fueses poeta
que de versarte ya se encargan
mis dedos
mis entrañas
mi corazón.


Existe una aduana tan dura
entre tu tacto y mi tacto,
una terrible injusticia
entre tus intenciones y mis deseos,
un fatal desencuentro
entre tus maullidos y mis ladridos,
que temo que llegue el momento
en que me despierte
y ya no exista
excusa
para
escribir(te)

Si me invitas a subir a tu casa
empezamos con la cerveza,
acabamos por la ropa
y te prometo
que rescatamos al país
e incluso salvamos al mundo
aunque solo conozca de números
las veces que te he querido olvidar.

Ven, que te voy a acelerar el miocardio,
voy a subirte la prima de riesgo
y a romperte del mismo modo
que tú me rompías y sigues
r
o
m
p
i
é
n
d
o
n
o
s
.



sábado, 9 de febrero de 2013

Cuando nos conocimos
la química encontró
su sentido
y explosionó.

Tus labios me saben
mejor que la cerveza
en los míos.

Ven conmigo
que voy a ofrecerte
tu lugar en el mundo -mi cuerpo-
y después voy a teorizar
con la idea de revolución
en el tuyo. 

viernes, 8 de febrero de 2013

que me han besado

Porque entonces viniste tú,
y todo el declive de mis creencias,
todas con defecto de fábrica.
Patentaste modos de amar
(que mantengo por la inercia
de no querer al olvido)
y la revolución.

Te habías dejado a Stendhal
en el bolsillo
y solo tenías síndrome
pero de revolucionario.

Me hablabas del cambio,
de un futuro,
del fin de las exigencias,
de la praxis con estilo,
de patrias sin pasados que nos avergonzasen,
de intolerancia a todo lo que acabase en -fobia,
de la cicuta de la corrupción.

Pero nunca mencionaste que
un día amanecería
sin la sábana de tus brazos
abrigándome el alma.

Eres tú el culpable
de que no crea en las revoluciones,
se me empañan los ojos
si en los telediarios aparecen
las manifestaciones
(la victoria que tuvo que haber sido nuestra)
soy atea con banderas,
pero en las trincheras del olvido
siempre te acuerdas de resucitar.

Y aquí me tienes,
1:10  de la madrugada,
vomitando wish you were here,
con el paladar ácido,
tiritando de miedo de encontrarte en cualquier vértice,
jugándome la boca por calentarme el invierno,
buscándote en cada fotografía,
moviéndonos -en primera del plural-
en un inabarcable subjuntivo,
haciéndote daño para luego poder lamerte
las heridas,
esconderme de la luna en tu bazo,
con la única pretensión de desvirtuarnos,
propasarnos, manifestarnos en contra de los recortes de los besos,
alienarnos por el civismo del sexo -¿qué putas normas va a tener el desenfreno?-
desnudarnos las mentes,
poetizarnos los cuerpos,
bebernos las horas,
follarnos las teorías -que venga Marx y se atreva a hablarme de guerras
si nunca ha estado en el campo de batalla de tu cama-

pensar en ti en caliente para que no se me enfríen los pies.
abarcar todos los posibles para que en mi cuerpo no quepa lo impasible.

porque, aunque no estás, eres los labios más bonitos que me han besado.


sábado, 2 de febrero de 2013

De todas las entradas
que me ofrece tu cuerpo
no te haces una idea
de todo lo que me gustaría
perderme en las acepciones
de tus dedos.

Y encontrarme cerca
de la curva de tu cintura,
quizás viajar en paralelo
hasta el epicentro
de tu ombligo
o empaparme de lo que
se localiza unas millas más abajo.

Tener ganas ¿de qué?
si yo no entiendo de obligaciones
ni de perífrasis.

Provocas charcos y olas,
de correr(nos) están mis manos,
de cómo nos hicimos libres,
anudándonos cada centímetro de carne
que me hubiese gustado llenarte,
acelerando en cada semáforo en rojo,
saltándonos toda señal de tráfico.

Desear más, recuerda que yo inventé ese concepto.








domingo, 27 de enero de 2013

Cuánto araña la tristeza.

Hoy, 28 de enero, es un día muy especial para mí. 400 kilómetros me separan de todo lo que más quiero en este mundo.

Tú, tan relativa y tan perfecta, haces que la poesía tiemble. Porque sabes que todo seísmo comienza con tu hoyuelo y termina con tu risa. ¡Feliz cumpleaños mamá! Porque aunque la distancia hoy me impida estar allí, lo de quererte sigue siendo una de mis verdades universales. Echarte de menos es la constante que me conduce a la hipotenusa de tu ausencia.
Porque no podemos volver a reencontrarnos si yo nunca me he marchado. O nunca me has dejado marchar. A veces, aunque sea una escéptica, te miro a los ojos y se me cae el relativismo a los pies.
Porque contigo las palabras se me rompen en la boca y la boca se me rompe con palabras. Porque contigo es quererme dos veces y quererte a ti es la máxima potencia.

viernes, 25 de enero de 2013

Porque no podemos volver a reencontrarnos si yo nunca me he marchado. O nunca me has dejado marchar.

Tengo el pelo húmedo
las costillas rotas
las uñas malpintadas
cinco libros que nunca leeré.
Bebo mi vida en vaso, 
de tubo, muy ácido.
Siempre tan ascética,
tan escéptica,
sin tenerte, sin tenerme.

viernes, 18 de enero de 2013

Porque contigo las palabras se me rompen en la boca
y la boca se me rompe con palabras.



jueves, 17 de enero de 2013

Hoy me partiría
la boca
porque tú me la cosieras
a versos.

Será que,
como dijo Pablo,
de repente me viene
toda la tristeza de golpe.



miércoles, 16 de enero de 2013

Desnudando conceptos

La crítica de tus ojos.
El derrumbe de mis mitos.
El porcentaje de veces que me ignoraste (suma y sigue)
Las camas que deshicimos.
La envidia que provocamos al equilibrio.
La crítica de tus ojos.
Deshaciendo en otoños
que me rompen la boca
con más nostalgia,
planteándome plantarte,
germinarte,
gemirte,
quererte
y deshacerme.
Entre la dialéctica y la dinámica,
sabiendo, sin saber,
que pago muy alto
el interés de tu interés.
Las cuotas de tus labios.
Las preferentes de tu corazón.
El préstame de tu lengua,
recorriendo la areola
de mi pecho
con esa humedad que
harían germinar a quien
tú quisieses.
La llaga infectada.
La piedra que me gusta poner en el camino.
La cicatriz que, cariño, nunca fue cicatriz.
La conjuntivitis de mis ojos.
La crítica de tus ojos.

Olvidaría todo lo que eres para que solo fueras conmigo. Olvidaría los incendios de tus miedos, la poca tenacidad de tus dudas, me abriría en canal si esto significase morir en tu costado.

Porque yo lo sé,
al este de tu costado
llueve
pero
amanece.

Hoy
podía ser uno de esos días
perfectamente
en donde me desnudases
las ideas
y los conceptos.

jueves, 3 de enero de 2013

.

Sé que esta noche
la anarquía y el éxtasis
se esconden entre tus dedos.
Créeme, juntos carburamos
mucho mejor.
Aquí, en la clavícula
donde comenzaste
a despedazarme,
a resolver el crucigrama,
a deshilacharme,
a destrozarme,
justo aquí,
en la clavícula izquierda,
puedes comenzar
a desgastarme
toda la anatomía.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, te doy permiso.

Hoy especialmente te estoy echando de menos por encima de mis posibilidades.