viernes, 6 de diciembre de 2013

Imagina que la vida es un pilla-pilla.













Pues tú eres casa.



"¡A la mierda el orgullo! El orgullo siempre hace daño, no te ayuda jamás. Lucha contra esa mierda" (Tarantino)

Y aquí estoy: luchando y pensando.
La ciudad está luchando y pensando.
Mis entrañas están luchando y pensando.
El mundo está luchando y pensando.
Los viernes son un estado de ánimo.
No tengo casa.
Supongo que mi piel. Yo.
-no conozco a nadie más implacable que el yo- aserciones antes de conocerte.
Dependencia es un estado de ánimo.

A veces me agotas tan
puntualmente.

Y adopto esa colérica postura de indomable,
vistiéndome por los pies con mis tragedias
porque me hacen un culo de infarto.
Pero a veces me agoto
tan puntualmente.

Desconozco el origen de mis miedos.
Apunté borracha: no es el amor de mi vida, es la pasión de mi vida.

Y quizás tuviera razón.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Escribo por inercia.
Noviembre ha sido una conquista,
ya lo advirtió García Montero.
Dais vuestra palabra como quien da la mano
a cualquier desconocido
-y así nos va.

Os abrís al mundo con cualquier boca,
suplís vuestras necesidades fisiológicas
con cualquier profunda de bote
-y luego os preguntáis que quién os entiende,
que queréis una mano que os salve de este puto mundo.

Se os llena la boca de injusticias y denuncias
y solo estáis llenos de renuncias
-llenos de instinto tan mal disimulado,
que también diría Luis.

Escribo por inercia.
Os movéis en una eterna dialéctica,
en ese eterno desencuentro,
en esa eterna confrontación de egos
que no conduce absolutamente a nada
-a la nada, si conduce a algo.

Os movéis en esa prepotencia
que os araña la educación,
os movéis en esa contradicción inherente
del quiero pero tengo miedo
y tengo miedo pero me lanzo de cabeza a tus miedos.

Poned cara de importaros algo,
y creéroslo, que la hostia sea inmensa,
coged con ansia lo absurdo que es,
quedaos en números rojos
y  en toda la gama cromática.
Dudo.
Nunca deshice las maletas para quedarme.



Retrato de un diciembre que está muy manido,
muy roto.


"yo también huyo en trenes a medida (...) pero, si vienes, juégate la vida"

martes, 26 de noviembre de 2013

Me pone triste la luz de esta habitación,
las sombras que se expanden
como virus de nostalgia,
la sensación de vacío en el pecho,
la voz rasgada,
todo rasgado.



'Y tengo cada vez más la sensación de hundirme en este pantano deprimente de falta de ganas' (Jaime Gil de Biedma)

sábado, 23 de noviembre de 2013

Harto de la unilateralidad del amor,
de la lucha de egos.
(Pedro Pastor)

http://www.youtube.com/watch?v=NY0OKZlOQJk

En vagas ocasiones me desnudo de corazas y me muestro como soy: vulnerable. Son tardes como ésta donde me apetece llevarle la contraria incluso a las gramáticas -y acentúo lo que me da la puta gana- igual que me contradigo a mí misma en lo que quiero y en lo que no.
Urgencia: me busco y me desconozco.
No soporto tanta indirecta de quinceañeros ni tantas dudas -que yo ya no tengo cuerpo ni para convivir con las mías.

Y si me hablas de domesticarlas, para qué.
Si yo ya no entiendo ni de su puta idiosincrasia.

Que sí, ya sé que no soy todo lo políticamente
correcta
que debiera ser
y quizás debería morderme la lengua
o atar a mis ideas a la formalidad
pero entonces todo se tornaría
aburrido.

Y no habría duelo.

Y qué si me freno,
si me refreno,
si acelero y me faltan ganas,
o me muero de ganas,
o caigo en la contradicción de
ser
persona,
de ser
vulnerable.

Y qué si me da por encerrarme
en mí,
con ese ataque de soledad,
de miedo,
desvistiéndome en sombras entre cuatro paredes
malpintadas
como mis uñas
como mi caos,
fingiendo un poco de cordialidad con el resto,
tratando de buscarme en ellos
sin encontrarme
sin adherirme
estallando en constantes conflictos internos,
arrancándome a tiras lo vacía que me siento,
cayendo
cayendo
cayendo
mirando a mi alrededor
sin encontrar una puta mano que me salve
de precipicios
de bocas ajenas,
de este eterno desencuentro entre lo que soy
y lo que me gusta de ti,
malviviendo,
desesperándome,
desgastándome.
insistiendo,
olvidándonos,
necesitándonos.

Y a veces me siento vacía
pero llena,
y busco identidad entre los restos
de naufragios pasados.


Porque no responder también es una respuesta.


martes, 19 de noviembre de 2013

Los vacíos.
Estamos conteniendo los vacíos.
El modo de entender la vida.
La mala reflexión.
La hipocondría.
No sé de versos
cuando tú estás aquí.
Pierdo las palabras.
La respiración.
Aceleración.
No vuelvas.
A irte.

No podría follarme a alguien que no admirase.
Las miradas al sur.





"Te digo que te quiero con tu suerte, con tu mierda, 
con pasado, con presente, con o sin enfermedad..." (Rozalén)  


jueves, 14 de noviembre de 2013

No entiendo al mundo. Quizás no quiera entenderlo y solo reflexionarlo. La verdad es que el sofá es cómodo. Me siento tan poco implicada tanto en la sociedad como en mí misma. Desorden interiorizado.
No entiendo la banalidad del lenguaje, ni cómo permitimos que se derrumbe el mundo si los escombros no nos alcanzan.

No entiendo los estereotipos -odio los estereotipos- y los falsos latidos. No entiendo de política ni de derechos y a veces me muerdo la lengua por no abarcar estos terrenos, y me desboco y me fatigo. A veces me ahuyento.
Tampoco entiendo de filología ni de rebeldía -me pongo a Brassens y calmo los síntomas- y tampoco entiendo nuestras actitudes.

No entiendo que levantar el puño signifique una cosa y extender la mano otra -llamadlo connotaciones- y tampoco quiero entenderlo.
No entiendo las distancias que no se derriban, ni las cervezas que no nos bebemos mientras nos contamos cómo ha ido el día, cuánto nos hemos echado de más.

No entiendo de maquillarnos los ojos y arreglarnos el pelo pero no cultivar la mente -existen los libros, coño- y esto, joder, esto sí me gustaría entenderlo. Solo para explicar que el joder no es solo follar, que a veces es una interjección que denota angustia.

No entiendo las idas y venidas, ni las luchas de ego por ver quién superó a quién. Tampoco entiendo los ataques de soledad ni las huidas a destiempo.

No entiendo a las personas islas que no se dejan conquistar, ni tampoco entiendo a las personas pro-minas (te toco y estallan todas mis creencias) pero estas son mi debilidad personal.

No entiendo al mundo. Quizás no quiera entenderlo y solo reflexionarlo. Es tan manido y aburrido. Pero qué putada de mundo.


viernes, 8 de noviembre de 2013

5 párrafos

ella rompía el aire con suspiros, limaba las aristas del diálogo con desconocidos, nunca implicándose ni dejándose abordar. siempre dispuesta al choque y confrontación. las ideas son una enfermedad, pero no quiere cura. ni médico. ni desasosiego.

él inventó el concepto de profundidad. a veces grita en ese mundo de superficialidad al que se entregó. en MAYÚSCULAS pero con ese horrible miedo inherente. lucha por una generación en donde cuente lo que se es y no lo que se tiene. o quizás solo es la masturbación de su propio ego. no quiere cura. ni médico. ni desasosiego. han pasado muchas profundas de bote por su boca.

Gran Vía esta rota, los bares están rotos, los destinos de él y ella están rotos. estas explosiones, estas manos están rotas. y no hay cura, ni médico. 

a veces nos damos tanto miedo que surge la necesidad. y no hay nada más patético que la necesidad. necesidad que implica dependencia. emocional, supongo. 
estoy hablando de ti.
de vosotros.
de todos.

la brecha del desastre: rompernos el uno contra el otro. 

martes, 5 de noviembre de 2013

Fumo porque no tengo tu boca,
bebo porque no quieres mi humedad.

He leído uno de esos libros de Posguerra
en donde las palabras parecen 
querer
fusilarnos. 
A veces nos dejan maltrechos.

Hace un calor terrible que se desliza
por mis piernas
y que sube, como los ascensores del deseo, 
insolente, por todo mi cuerpo.
Y he tenido pura necesidad de escribirte.
Hoy leo a Cernuda, por eso del aniversario 
de su muerte.
Y yo duermo sola.
-en cualquiera de los casos, la poesía está de luto-


viernes, 18 de octubre de 2013


Por favor, rogamos que silencien sus móviles y abran sus corazones.
Qué te voy a contar que tú ya no me conozcas.

–porque creo que si nos abriesen por dentro nos saldrían incertidumbres por todos los ángulos – y, en muchas ocasiones, quiero ser el caos que te haga sentir un click interno.

Es la
revolución 
interna

(pero de esto Marx no nos dijo nada)

jueves, 10 de octubre de 2013

El problema surge cuando mi casa
es tu corazón
y yo ya no sé que cartas dejar en el buzón
porque no tengo nada que contarte.
Todo lo que escribo es figurado: 
habla de tu figura.

Lo de fuera y lo de dentro
déjate que te lo desconozca
para luego volver a conocerlo.
No soy física pero creo que el universo
nació de la fricción de tus manos.

No me has quitado la ropa
pero has desnudado a mi tristeza
y eso vale más que enseñarme los techos
de tu habitación.
No puedo ser la mujer de tu vida,
porque no controlo ni la mía 
y no sé donde leí
descarto llamarte mi vida porque tú vales más que este desastre
pero quiero que sumemos desastres.
No sé si te explico.

Es que recitas como Dios,
si es que Dios recita.
Si no me hubieras escrito tú,
en algún caos nos hubiésemos encontrado.

Yo solamente prefiero ser lo que soy,
y prefiero que tú seas pero conmigo.
En mi alma no hay contornos, ni proyecciones,
ni besos, ni pinceladas de viejos retratos,
solo queda vacío, poca voluntad, poca fe.
Nada te pido.
Pídeme.
Quiero que me llenes las ausencias y te tomes una copa con mi soledad
porque la noche y la rebeldía
siempre
vuelven.





Y es que soy experto de la contradicción,
experto de romper lo prohibido.