viernes, 21 de agosto de 2026

«Siempre tienes que estar borracha. Eso es todo, es la única forma. Para no sentir la horrible carga del tiempo que te rompe la espalda y te dobla hacia el suelo, tienes que estar borracha. Me despierto recordando esas palabras que me decías. Ahora estoy lejos, pero seguí tu consejo. Me he embriagado en los amaneceres, cuando el mundo parece tan vacío, tan intacto. Me he embriagado con el trabajo, en noches pasadas, programando, perdida en un lenguaje que podía controlar en el mundo tecnológico, hasta que me dejó vacía. Me he embriagado con el sonido. Hace cinco años, esta enfermedad me arrebato parte de la audición. Recuerdo aferrarme a cada sonido que oía. El canto de los pájaros, el susurro de las hojas en otoño. No quería olvidarlo. Me he embriagado con la belleza, como si fuera un paisaje perfecto e intocable en el que podía adentrarme y perderme. Me he embriagado con el amor, contigo. Fueron los mejores años de mi vida. Todavía pienso en ellos, esperando encontrarte por casualidad o recibir, aunque sea, un correo tuyo. Pero sé que no volverá a pasar. Me he embriagado con todo eso, pero ya no es suficiente».

(Una segunda vida, Laurent Slama) https://www.youtube.com/watch?v=K7fFCWEao5Y

 

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